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Eco-ansiedad: sí, más estrés

Hoy más que nunca, estamos acostumbrados a escuchar sobre los problemas que trae el cambio climático, y de inmediato se nos vienen a la cabeza palabras como “calentamiento global”, “gases de efecto invernadero”, y “contaminación”; incluso podemos imaginarnos un diagrama de la tierra con líneas amarillas y rojas arqueadas saliendo y entrando. Es completamente cierto que lo anterior sumado al resto de los factores que componen al cambio climático, están afectando la vida en el planeta de manera desmesurada, y que los humanos somos la más grande y principal fuente del problema. La mayoría conocemos la frase de que al final nos estamos afectando a nosotros mismos cuando contaminamos; esto es completamente cierto, [no contaminen, no es cool] pero vamos a hablar sobre un tema que no estamos acostumbrados a tocar: las implicaciones que tiene el cambio climático  a nivel emocional. 

Ahora bien, ¿qué es la “ansiedad climática”? Los problemas más evidentes ocasionados por el cambio climático son el apresuramiento de desastres naturales (huracanes, fuegos silvestres, inundaciones, y bueno, creo que ya han escuchado todo lo demás).  Todo esto puede ser causa de mucho estrés, e incluso conducir a  la depresión. Por eso, hoy en día, no es nada  raro conocer personas que no quieren tener hijos (para evitar la probabilidad de traerlos a vivir en un mundo en ruinas) y también es muy común el sentimiento de impotencia al pensar que lo que uno hace no es suficiente para acabar con el problema. 

Utilizaré el caso de una joven australiana de 20 años llamada Clover Hogan, quien ha expresado su dolor y miedo al ver los incendios en Australia, cosa que le impidió dejar de llorar un buen rato. Ella igual menciona que tocó fondo cuando se enteró de la muerte de medio millón de animales cuando el fuego arrasó con el hogar de estas criaturas. 

Quien les escribe comparte esta frustración con Clover y con todos los que se sienten así  en el mundo… y no se me haría raro pensar que Clover, después de haber visto todo eso, haya dicho: “tengo que hacer algo”. Tal vez ese algo no fue crear un reparador de materia (porque por experiencia pienso que es algo un poco  complicado de hacer, ¿no?) pero seguro se dispuso a continuar ayudando con lo que sí puede hacer: , separar la basura, tomar duchas más cortas, y optar por comprar más artículos de segunda mano. 

Pero no crean que los voy a dejar así, todos deprimidos, no no. Ese no es el punto de este artículo… quiero que sepan que no están solos y que ese granito de arena del que tanto oímos (por cliché que suene) sí hace una diferencia. Somos muchos en este planeta –normalmente eso tiene connotaciones pésimas, pero está vez, eso está a nuestro favor: porque entre más personas decidan hacer los pequeños cambios en su forma de vida, mayor es el cambio en la suma de todo. Además, en mi experiencia, el antídoto perfecto a la ansiedad, siempre será la acción. Y tú, ¿qué vas a hacer hoy para dejar el mundo un lugar mejor de lo que era ayer?

Jaime Cortés García, 2021

1 comentario en “Eco-ansiedad: sí, más estrés

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