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“Moda vintage: Bueno, bonito, barato… ¡y sostenible!”

Sin duda, uno de los grandes desafíos que enfrentamos día con día en todas partes del mundo es el cambio climático y sus devastadores efectos. En especial, nuestro planeta sufre de una peligrosa crisis de agua; según la ONU, alrededor de 2,200 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable (que bien sabemos que es indispensable para nuestra supervivencia y subsistencia). Por otro lado, si sigues nuestro blog, seguramente sabrás que el fast fashion es la segunda industria más contaminante del mundo y responsable del 20% de las aguas residuales del planeta. Sí, leíste bien, ¡el 20% de las aguas residuales del planeta!

Es un escenario sumamente injusto: mientras tantas personas no tienen acceso al agua, una industria genera grandes ganancias a costa de su impacto ambiental.

Sabemos que esta situación suena apocalíptica e imposible de resolver, ¡pero descuida! Existen muchas alternativas que podemos implementar para cambiar nuestro modelo de consumo, y con ello, impactar positivamente al medioambiente.

¡Incluso las pequeñas acciones pueden producir cambios importantes!

El día de hoy quiero proponerte reemplazar la compra de todas aquellas prendas de temporada que sólo durarán unos cuantos meses en tu armario, por otras que no sólo son económicas y duraderas, sino que también le darán un toque único a tu estilo. La moda vintage son aquellas prendas realizadas en décadas anteriores que cobraron valor con el tiempo. Existen muchísimas ventajas para animarte a probar este tipo de ropa; en este blog te contaré por qué la moda vintage cumple con las “tres b”: Bueno, Bonito y Barato… Pero con el pequeño plus de ser también: Sostenible.

Bueno:

La ropa vintage tiene una magnífica calidad. A comparación de la ropa actual, las prendas confeccionadas en décadas pasadas se realizaban con el propósito de durar más tiempo en buenas condiciones. La calidad era mucho más importante que la cantidad. Si no me crees, ¡pregúntale a tus abuelos o a tus papás! Incluso, es probable que sigan teniendo una que otra prenda que tenga más años que tú y que esté en perfectas condiciones para seguir siendo usada.

Bonito:

Una de las características más notorias de la moda vintage es su carácter único y original. Al ser prendas que ya no se realizan como antes, adquieren un gran valor pues cada prenda goza de una historia. Es probable que los artículos vintage que consigas tengan un material que ya no se utiliza o técnicas que requieren mayor tiempo de realización (aspecto que las grandes empresas de fast fashion no encuentran rentable o conveniente). Además, estas prendas te darán un estilo incomparable acorde a tu personalidad, brindándote así seguridad y autenticidad.

Barato:

Una de las más grandes ventajas de la ropa vintage es su accesibilidad para todos los bolsillos (a veces esto puede ser porque pasan a tiendas de segunda mano). En internet puedes encontrar una infinidad de lugares dónde comprar este tipo de ropa a precios increíbles y de gran calidad asegurada.

También, considera que cuando inviertes en una prenda es casi seguro que el estilo vuelva con fuerza en algunos años. Así, no pasará lo mismo que con la moda fast fashion de la actualidad, en la que compras una prenda de temporada y meses después queda totalmente descontinuada y en el olvido. La moda vintage es atemporal y eternamente vigente.

Sostenible:

Naturalmente, al adquirir ropa vintage permitirás que la vida de estas prendas sea más larga y con posibilidades de una segunda, o incluso, una tercera oportunidad de uso. De este modo, evitamos arrojar una cantidad excesiva de prendas a la basura y así, contrarrestar la sobreproducción de ropa y, como mencionamos anteriormente, la explotación de los cuerpos de agua del mundo.

¿Qué te parece querida Switcher? ¿Te animas a enaltecer tu estilo mientras cuidas el planeta?

Anahí Priscila Carreón Alcalá

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México y el futuro de la moda: ¿una economía circular?

¿Sabías que en México solo se recicla un 5% de la ropa? Es más, ¿sabías que en México la mayoría de industrias y empresas del sector moda y textil mantienen un modelo de negocios basado en crear valor en un producto para convertirlo en desechos casi inmediatamente después de usarlo? ¿Tú crees que la sociedad es consciente de que hasta los residuos en sí mismos son una pérdida económica muy importante y sin sentido? Por si fuera poco, México es la nación de Latinoamérica con más centros comerciales; tan solo en 2019 había 786 de estos complejos a nivel nacional. 

Ahora bien, ¿cómo llegamos ahí? 

Hoy en día a nivel mundial menos del 1 % de la materia prima utilizada se recicla. Si volteamos un poco en el tiempo, desde la década de 1990 hablando para el caso de México, nos convertimos en un mercado altamente redituable para las marcas fast fashion. [Si quieres saber más consecuencias de esto, no te preocupes, puedes ir a cualquier otro blog de Switch, ahí puedes leer más]. En este sentido, lo que ocurría es que antes del auge de los tratados de libre comercio en el país, la ropa no era vista como un bien desechable, y además se privilegiaba la producción nacional. ¿Cómo? Con el trabajo de costureras y sastres locales. 

Y entonces pensarás … “¿Eso es lo que tengo que retomar? ¿que me haga la ropa mi sastre?”

Ciertamente no (si no quieres). Para que te imagines la factibilidad de medidas más sustentables, hay muchos países desarrollados que tienen un amplio camino ya andado, como Alemania, ya hay una política que exige que el 75% de los textiles debe recogerse y reciclarse. Esto, por supuesto, no quiere decir que la ropa ya no vaya a ser desechada pero, como sabes, no tenemos un planeta B al que irnos a contaminar. En nuestras manos está trabajar en favor de la justicia ambiental, el bienestar de las personas y el desarrollo en armonía con la naturaleza.

Y… ¿qué tiene que ver esto con el futuro de México?

Bien, México, como todas las naciones del mundo están constituidas por su gente y por lo que éstas hacen por ellas. La situación económica y ambiental en el contexto mexicano es una oportunidad para impulsar un cambio hacia una economía circular en el sector moda y textil. ¿Qué es esto? Sencillamente, recalca la importancia de que “el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y en la que se reduzca al mínimo la generación de residuos”. 

Queridx Switcher… pensemos razonablemente: 

La palabra “moda” viene del francés mode, procedente del latín modus ‘medida’, con la acepción derivada de ‘gustos colectivos pasajeros en las formas de vestir’ (s. XV). Y desde entonces es eso, algo pasajero. La industria textil es ineficiente y en México es exactamente igual. Tenemos que hacer un futuro en el que podamos plantear un flujo continuo de los recursos de modo que puedan seguir utilizándose con provecho una y otra vez, sin que pierdan valor. Por otro lado, el paso de la economía del modelo lineal al modelo circular condiciona cómo la gente usa las cosas, cómo la industria produce y cómo la sociedad utiliza sus recursos cada vez más limitados. 

¿Recuerdas que tan solo la producción de ropa representa el 10% de las emisiones de CO2 a nivel global? ¿Y que eso es el equivalente a lo que libera la Unión Europea por sí sola? ¿Recuerdas que no consumir textiles responsablemente supone que a los océanos se vayan 500 mil toneladas de microplásticos anuales? ¿Somos conscientes de que el 73% de la ropa producida termina incinerada y lo que implica mayor contaminación terrestre y atmosférica?

Lo que te proponemos desde Switch no es un capricho, es una emergencia que tenemos como generación. Necesitamos nuevamente un modelo slow fashion, es decir, uno en el que la relación de consumo se dé con empresas que apuesten a la durabilidad de sus productos, marcas sostenibles o negocios locales. Pero esto no sería posible sin, además, sin el consumo reducido de ropa o alternativas como su reciclaje o el intercambio [Por cierto, Switch es el momento y espacio perfecto donde puedes hacer esto]. En México se prevé un consumo creciente debido a la expansión del sector y, como consecuencia, también un incremento de los impactos ambientales, económicos y sociales. 

No obstante, ¿tú cómo vas a hacer que esto cambie en tu país? ¿Qué esperas de él? ¡Ya te dimos muchas herramientas! ¡Vamos allá!

Flavia Poy Barrio 

Referencias:

Greenpeace México (2021). Fast fashion: de tu armario al vertedero. Blog: Cambio Climático. https://www.greenpeace.org/mexico/blog/9514/fast-fashion/#:~:text=Y%20no%20solo%20su%20fabricaci%C3%B3n,terrestre%20y%20atmosf%C3%A9rica%20(4)

América Economía (17 de febrero de 2020). México se enfrenta al desafío de la moda sostenible y su tradición textil. https://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/mexico-se-enfrenta-al-desafio-de-la-moda-sostenible-y-su-tradicion-textil
CEMDA (2019).  Promoción de la economía circular en el sector moda y textil en México. Ciudad de México, Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. https://www.cemda.org.mx/wp-content/uploads/2019/08/CEM_moda_publicaci%C3%B3n.pdf

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Moda sustentable en México, ¿cómo vamos?

“Confeccionar unos jeans requiere unos 7500 litros de agua, el equivalente a la cantidad de ese líquido vital que bebe una persona promedio en siete años.”

(ONU, 2019)

Así empieza un reporte realizado por las Naciones Unidas de hace apenas dos años sobre el coste ambiental de la moda. Ciertamente, puede que mientras leas este artículo tú y yo no estemos en la misma ciudad, puede que no estemos en la misma entidad federativa o quizá no en el mismo país. Y, sin embargo, nuestra responsabilidad con lo que hacemos con el planeta es exactamente la misma. 

Pero… ¿Cómo se nos presenta la realidad mexicana?

La industria textil y de confección es una de las más importantes de México. Aporta cerca del 2,8 % del PIB manufacturero y genera uno de cada diez empleos de este mismo sector. La mayoría de la producción de prendas textiles de México va dirigida al segmento económico medio-bajo y bajo, que demandan una calidad y diseño poco desarrollados. Pero, ¿qué nos quiere decir esto? Bien, en primer lugar, la industria se está renovando de forma muy lenta y no se ha invertido demasiado en adquisición de maquinaria ni en formación. 

Por otro lado, todavía existen una serie de barreras legales y políticas que dificultan, o cuando menos no incentivan, un desempeño eco-eficiente por parte de todo el sector moda y textil. Ojalá no fuera así, pero, ¿sabes en qué deriva esto? Ciertamente, – y cuando digo ciertamente digo muy a menudo – , la falta de regulación y de sanciones, deriva en que es más barato contaminar que ahorrar o reutilizar insumos. Es más, ¿Sabías que en 2020 la moda sostenible representó apenas el 1 % del total del sector textil mundial? 

En cuanto a ventas textiles para el caso de México, han aumentado respecto a los últimos tres años. Es más, es un país netamente exportador de textiles, ya que cuenta con una industria maquiladora muy significativa, por lo que la industria textil y de confección es considerada una de las más importantes, como recientemente hemos visto. 

Ahora bien, el año pasado un 14% de los compradores  (2,5 millones de mexicanos y mexicanas) compraron al menos un producto sustentable. Esto me lleva a compartirte la reflexión de esta ocasión: nada radical es sostenible en el largo plazo, ni siquiera la moda y este fenómeno de la fast-fashion. El perfil de consumidor de moda sostenible está cambiando. Para el caso de México ocurre lo mismo, y eso es algo muy positivo. 

Querid@ switcher, el sector de la moda tiene que ser un aliado para hacer un mundo mejor. Sí, leíste bien: consumir moda de forma sustentable va a hacer un México mejor. La moda cambia, la industria de la moda es muy contaminante, los consumidores están más concienciados y ser sostenible es cada vez más rentable para las marcas. Al mismo tiempo, hay que considerar el surgimiento de iniciativas que buscan promover el desarrollo de los países de manera más armónica con los ecosistemas, de hecho, en esta plataforma te demostramos que eso es posible.

Te dejo para reflexionar: la industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global. ¿Cómo afectaría esto a un sitio tan cercano como la Ciudad de México donde se prevé el agotamiento de este recurso antes de 2025? Me sirve este, o cualquier otro ejemplo cercano que se te ocurra. 

Para concluir, me gustaría compartirte que el contexto de emergencia por la COVID-19 duplicó el consumo sustentable en México. Es decir, se comprueba la tesis de que a medida que los consumidores estén más informados, la industria no tendrá más opción que adaptarse a sus necesidades. Y tú, ¿ya diste el primer paso? ¿dispuest@ a hacer un México mejor?

Flavia Poy Barrio

BIBLIOGRAFÍA

ONU (12 de abril de 2019). El costo ambiental de estar a la moda, Noticias ONU. Organización de las Naciones Unidas. https://news.un.org/es/story/2019/04/1454161

Ambar. (s.f). Fast Fashion y contaminación. Área Privada: blog. https://ambarplus.com/fast-fashion-y-contaminacion/

ICEX (2020). Moda Sostenible en México. España Exportación e Inversiones. 

https://www.icex.es/icex/GetDocumento?dDocName=DOC2020867892&urlNoAcceso=/icex/es/registro/iniciar-sesion/index.html?urlDestino=https://www.icex.es:443/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/estudios-de-mercados-y-otros-documentos-de-comercio-exterior/ficha-sector-moda-sostenible-mexico-2020-doc2020867892.html&site=icexES

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Cómo disminuir el impacto ambiental de tu ropa con ayuda de la economía circular

Si has escuchado o estudiado acerca de economía circular, seguramente también conoces a la fundación Ellen MacArthur. Si no tienes ni idea de lo que te estoy hablando, déjame presentarte a la economía circular. Economía circular te presento a mi queridx amigx Switcher. 

En la lectura de hoy, hablaré brevemente sobre qué es la economía circular, así como de diferentes estrategias que tú como consumidor puedes aplicar, buscando sacar el mayor provecho a tu ropa y atacando los efectos adversos de la industria textil y del fast fashion

Comencemos desde el inicio, la economía circular se basa en los principios de eliminar los desechos y la contaminación de un diseño, manteniendo en uso tanto productos como materiales y regenerando sistemas naturales. Invita a repensar cómo gestionamos los recursos, cómo fabricamos y usamos productos, así como qué hacemos con los materiales después de usarlos (Ellen MacArthur Foundation, 2017). Existen numerosas estrategias de economía circular. Hablemos de las que puedes poner en práctica con tu ropa. 

1. Reutiliza y dale un nuevo propósito a tu ropa

Dar nuevos usos a la ropa con la que ya cuentas es esencial para facilitar la circularidad. Seguramente te has encontrado con varios DIYs para transformar tu ropa, quizá hasta tienes guardado un par esperando que te animes a hacerlos. Puedes comenzar con las ideas más simples; desde cortar playeras de tu papá o hermano que ya no quieran y hacer un crop top, hacer unos shorts o falda con un par de jeans que ya no uses tanto, o incluso, hacer un trapo para limpiar con una playera vieja de algodón. Mi consejo basado en la experiencia es: no te aloques con las tijeras y busca ideas e inspiración en Pinterest de lo que quieras hacer, teniendo claro qué buscas obtener como producto final, para crear algo que sí vayas a usar. 

2. Renta, reventa e intercambio

En promedio, las personas se deshacen de su ropa después de usarla de siete a diez veces. Desafortunadamente, debido a diferentes necesidades psicológicas y sociales de las personas (ligadas a una cultura de consumismo y presión por “estar a la moda”), comprar menos ropa o utilizar más la que ya tenemos, no es una opción viable para todos. Por ello, recurrir a la renta, reventa e intercambio de ropa es una manera de extender el tiempo de uso de la misma, cortando su impacto ambiental.

Actualmente, el negocio de renta de ropa tiene un gran crecimiento. Es posible, por ejemplo, rentar vestidos de fiesta o ropa de gala. Piénsalo, se trata de prendas que utilizamos un par de veces al año, sino es que solo una vez, además de tener un precio elevado. Para estas ocasiones, la renta de ropa resulta una excelente alternativa, pues ahorras dinero, reduces el impacto de la ropa que usas y tienes la oportunidad de utilizar un atuendo diferente en cada evento.

Vender las prendas de tu closet que ya no utilizas, en vez de tirarlas, es otra estrategia de economía circular. La reventa de ropa resulta atractiva por dos razones principales. Primero, das una segunda oportunidad a tus prendas y, segundo, te permite añadir dinero a tu bolsillo. Intentar vender tu ropa puede llegar a ser complicado; necesitas encontrar compradores, poner precios y coordinar entregas. Para tu buena suerte, intercambiar ropa con Switch es una excelente alternativa. Te recuerdo cómo funciona nuestro sistema: Switch recibe la ropa que ya no es de tu agrado, pagas una tarifa de intercambio y, a cambio, se te otorgan créditos con los que podrás adquirir otra ropa. Esas prendas que ya no quieres se pueden convertir en nuevas adquisiciones que vayan más con tu estilo y gustos del momento. 

3. Compra de negocios que implementen estrategias de economía circular

Las dos recomendaciones anteriores tienen relación con lo que podemos hacer con las prendas que ya tenemos. Desde el lado del consumidor, también podemos seguir, apoyar y dar nuestro dinero a empresas responsables, en busca de transformar la industria textil. Como guía general, puedes optar por empresas que busquen aumentar la sostenibilidad de sus materiales, de su producción, dispuestas a ofrecerte ropa de calidad para extender su uso y que se preocupen por el destino de la prenda después de su vida útil. 

Hay mucho que las empresas pueden hacer en su transición a una economía circular. Sin embargo, puede ser difícil evaluar sus estrategias, ya sea porque no estamos familiarizados con los impactos de la empresa o porque, tristemente, hay negocios que juran ser sostenibles, pero no lo son; el famoso Greenwashing, que se merece que hablemos de él en otra ocasión. 

La necesidad de “switchear” de una economía lineal a la circular es urgente. Las empresas tienen una gran área de oportunidad y muchos retos por delante para lograrlo, pero los consumidores también podemos ser parte de la solución y ahora tú ya sabes cómo. 

Mildred Martínez García

Referencias:

Ellen MacArthur Foundation. (2017). What is the Circular Economy? https://www.ellenmacarthurfoundation.org/circular-economy/what-is-the-circular-economy 

Chen, X., Memon, H.A., Wang, Y., Marriam, I. y Tebyetekerwa, M. Circular Economy and Sustainability of the Clothing and Textile Industry. Materials Circular Economy 3, 12 (2021). https://doi.org/10.1007/s42824-021-00026-2 

Etiquetas: Moda, industria textil, sostenibilidad y economía circular

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No es fácil ser verde

No es fácil ser verde… pero debes continuar siéndolo 

¡Hola, switcher! Qué gusto tenerte en nuestro blog nuevamente. Si te hace falta relajarte un poco ¡estás de suerte! porque es lo que te ofrezco con la lectura de hoy, o al menos es mi intención que te alivianes, aunque sea un ratito. 

Al pertenecer al grupo de personas que se preocupan por el impacto de sus acciones en el medio ambiente, así como en quienes les rodean, seguramente te has sentido impotente o sobrepasado. Lo anterior debido a que nuestras acciones podrían parecer micrométricas frente a los problemas que deseamos combatir. Se trate de crisis climática –vaya problemón–, cuidado del agua, derechos laborales o tantos otros temas ligados a la industria textil y el fast fashion, esto que te preocupa tiene la particularidad de ser complejo; son problemas entrelazados e imposibles de aislar del todo, problemas sistémicos. Ya lo sé, no te he revelado algo trascendental, así que, siguiendo con aquello que ya conoces, pero quizá necesitas que te recuerden: no es fácil llevar una vida sostenible, no es fácil ser un consumidor ético y no es fácil ser activista ni ambientalista… no es fácil ser “verde”.

Los grandes problemas impactan nuestras vidas desde varios frentes, además de tener consecuencias que no nos afectan directamente. Por ello, nosotros podemos combatirlos con un sin fin de acciones. Generar cambios con una visión integral de la sostenibilidad requiere de reconocer nuestra responsabilidad como ciudadanos, como profesionistas y como consumidores. Además, claro, de ir acompañados de la actuación de gobiernos, corporaciones y la academia. Podría parecer demasiado, pero calma. Por fortuna, hoy en día las soluciones existentes van en aumento, gracias a personas empeñadas en dejar el mundo mejor de como lo encontraron.

Nos enfrentamos a problemas colosales, si no lo fueran, probablemente ya no seguiríamos teniéndolos. Por supuesto que el camino va a ser difícil, pero no por eso hay que dejar de recorrerlo. Seguramente, tú eres un agente de cambio. Te doy un ejemplo inmediato para que veas que sí: eres parte de la comunidad Switch o empiezas a serlo. 

Te despido con una frasecita que me da ganas de ir a abrazar árboles “No puedes hacer todo el bien que el planeta necesita, pero el planeta necesita todo el bien que puedas hacer”. 

Mildred Martínez García

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Las manos detrás de tu ropa

Un error bastante común en nosotrxs, la especie humana, es que tendemos a externalizar negativamente lo que nos ocurre. No se trata de una acusación, sino más bien es muy interesante ver cómo a menudo invisibilizamos los efectos de nuestras acciones. ¿Cómo podemos ver esto en un ejemplo? Si pensamos en la explotación laboral textil, típicamente nos vendrían a la cabeza casos remotos como puede ser la explotación de cualquier cadena de Inditex en sus plantas de producción masiva como Camboya, Vietnam, Marruecos o Bangladesh. 

Pero… ¿pasa esto en México? Efectivamente.

Aunque este no es todo el razonamiento, veamos: 

La industria textil que engloba especialmente el fenómeno de la fast fashion – y que como bien sabrás desde Switch trabajamos para cambiar esto – está inmersa en el famoso sistema económico capitalista patriarcal que en absoluto vela por unas situaciones justas para las empleadas. Sí, hablaremos de mujeres con énfasis porque ellas son las más afectadas. Ellas siguen estando bajo un techo de cristal con muchísimas menos oportunidades laborales por una cuestión de género. Tienen los sueldos más bajos y trabajan en situaciones precarias. 

Las manos que hay detrás las cadenas de ropa más conocidas, soportan además:

  • Un deterioro de las infraestructuras en las que trabajan y la poca adecuación para que sea un lugar de trabajo con condiciones óptimas. ¿Qué supone esto? Enfermedades respiratorias, padecimientos como el estrés laboral, agotamiento físico extremo y problemas psicológicos como la depresión o la ansiedad. 
  • Es una situación que nunca cesa. Esta explotación laboral se extiende por supuesto a los fines de semanas y días feriados.
  • Las empresas (sí, en México también) optan por hacer talleres clandestinos, escapados de las leyes, u obligan a que las mujeres trabajen desde sus casas con la finalidad de no hacerlas partícipes de un sueldo más elevado. ¿No crees que es sumamente injusto?
  • Además de la explotación laboral, muchas mujeres -ahora hablando de testimonios mexicanas- afirman estar en constante vulnerabilidad por los abusos, malos tratos y en algunos casos hasta acoso sexual. 
  • Muchas veces las marcas sacan a la luz campañas inclusivas y amigas de los movimientos sociales, pero realmente, tanto Centroamérica, como en China, Camboya, Etiopía o México muestra que solo existe explotación.

Seguro que ya te lo has preguntado, “¿y por qué no hacen nada al respecto?

La realidad nos dice que ni siquiera existen esos espacios seguros dentro de la esclavitud textil, y tampoco organizaciones más fromales como la posible creación de sindicatos que permitan una reivindicación de los derechos mediante una lucha constante: las mismas organizaciones sindicales están cooptadas por las empresas.

Entonces … ¿Somos nosotrxs los que podemos cambiar? La respuesta es bastante simple: sí. Solo nos queda fortalecer nuestro carácter con humildad y crear condiciones para estos nuevos retos que nacen de tener una conciencia. Si retomamos la reflexión del inicio del artículo, conocer que las trabajadoras son remuneradas con un salario de 3 pesos por hora, lamentablemente fue posible luego  de la tragedia de Rana Plaza ocurrida el 24 de abril de 2013 en donde murieron mil 134 personas, y no tanto por lo que podría estar pasando en nuestra comunidad más cercana. La invisibilidad de la pobreza y la esclavitud sigue, por tanto, enriqueciendo a muchos mientras hay un costo enorme social y ambiental detrás. 

Queridx switcher, ¿te parece que empecemos a tener cuidado con lo que compramos?

Tal vez nunca sabremos de dónde proviene lo que consumimos, pero es necesario que comencemos a considerar otras opciones. Por ejemplo, te proponemos buscar alternativas que nos digan quién o quiénes hicieron las prendas o que nos aseguren que el pago es justo para quien las hacen, pero estas opciones no siempre resultan para la mayoría. Por eso mismo, recuerda… ¡Siempre puedes switchear con un click!

Cuestionar lo que nos rodea, aunque sea lo más común, nos lleva a conocer todo el proceso que tienen esos objetos para llegar a nosotras y, desde ahí, poder pensar en otras alternativas, cambiar el control de consumo, y tener alternativas más allá de las establecidas por el mercado.

Flavia Poy Barrio, 2021

BIBLIOGRAFÍA: 

Ocando, D. (15 de septiembre de 2020). La industria de la moda y la explotación de las mujeres. Diario El Estado. https://elestado.net/2020/07/23/industria-moda-explotacion-mujeres/

SIPSE (2018). La industria textil: el nuevo disfraz de la esclavitud; Notas Especiales. https://sipse.com/mundo/notas-especiales-industria-textil-trabajo-esclavitud-negocio-trabajadores-personas-sipse-noticias-282491.html

Rema, A. (2019). Tejedoras de tecnología: Explotación textilera, las manos que hay detrás de tu ropa. Blog Luchadoras. https://luchadoras.mx/explotacion-textilera/

América Economía. (17 de febrero de 2020). México se enfrenta al desafío de la moda sostenible y su tradición textil. Blog América Economía. https://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/mexico-se-enfrenta-al-desafio-de-la-moda-sostenible-y-su-tradicion-textil

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Angustia climática: ¡tus claves para entenderla y ponerle remedio!

Como bien sabes, el cambio climático es el mayor desafío de nuestra era. Las consecuencias feroces nos las advierten todos los días en los medios de comunicación y, a menudo, esta amenaza de la destrucción voraz de nuestro planeta tiene altas implicaciones psicológicas. Pensándolo bien… ¿A quién no le preocuparía?

Bien, justo en este punto nace la eco-ansiedad. La American Psychology Association (APA) describe este fenómeno (que no enfermedad) como el temor crónico a sufrir un cataclismo ambiental que se produce al observar el impacto aparentemente irrevocable del cambio climático y la preocupación asociada por el futuro de uno mismo y de las próximas generaciones”. 

Pero, ¡ojo, queridx switcher! A fin de cuentas, la preocupación por el medioambiente puede ser un elemento movilizador o convertirse en un miedo crónico. Si hacemos una lista, tenemos grandes retos como especie que nos pueden generar esta angustia, podríamos mencionar algunos graves como la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor e incendios, ciclones y tifones, terremotos y maremotos, etc.), el aumento de la contaminación y su impacto en la salud, la basura que inunda los océanos, la pérdida de biodiversidad, el estrés hídrico y la escasez de agua, la deforestación o la subida del nivel del mar. No obstante, puede ser que a ti se te ocurran otros distintos. 

¿Ya te has sentido identificadx con algo de esto?

Ciertamente, no importa si has sufrido o no este fenómeno, si no que pensemos en cómo nos afecta a nivel personal, pero también comunitario, por un empeoramiento de nuestras relaciones interpersonales, de la reducción de la cohesión social o incluso de un incremento de la violencia. 

Déjame compartirte algo. Steve Maraboli, un escritor estadounidense de nuestros tiempos (vamos, que está vivo) sabiamente señaló que “A veces los problemas no requieren una solución para resolverlos; en su lugar, requieren madurez para superarlos.” Y es que, si somos sinceros, ni tú ni yo tenemos las herramientas necesarias para solucionar todos los problemas que le hemos puesto a la naturaleza, pero sí lo necesario para cambiar nosotros. 

En consecuencia con este último punto, te invito a transformar esta “ecoansiedad” en “ecoactivismo”. Entre algunos de los consejos que te pueden servir, puede estar apostar por un consumo responsable. ¿Ya sabes cómo? ¡Switchea! Si has llegado hasta aquí estás en el sitio correo para mejorar tus hábitos formando parte de nuestra revolución de la moda. 

Flavia Poy Barrio, 2021

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Otra razón para comprar segunda mano (o una excusa menos para no hacerlo)

Conforme pasan los años, de más en más la gente empieza a comprar ropa de segunda mano para poner su propio granito de arena al ayudar al planeta. Hay muchas tiendas en línea que venden ropa de marca y de calidad en muy buen estado para que se siga usando y que no sea un desperdicio más en nuestro planeta. Pero, aunque seamos más y más con este hábito de comprar ropa de segunda mano… ¡aún falta mucha gente la cual se debe de incluir para hacer un cambio concreto! 

Esta gente, que aun tiene la costumbre de comprar fast fashion, tiene el estigma de que la ropa de segunda mano llega a ser en ocasiones sucia o de mala calidad, y así ponen una excusa para seguir comprando en tiendas internacionales y reconocidas. Pero… ¿qué creen? 

Una tienda de Nike en el 2010 tuvo que cerrar su ‘flagship store’ (osea, su tienda más reconocida) en Nueva York por una plaga de chinches… así es: chinches. Nike, una marca SUPER reconocida en la industria de la moda tiene medidas de limpieza y de calidad pésimas. ¡Pero no solo ellos! Hay una que otra marca muy conocida por su calidad y que siempre cuidan su limpieza en la ropa, esas dos marcas son Abercrombie & Fitch y Hollister. Esas dos tiendas son SUPER prestigiadas por su calidad, e igual en el mismo año, tuvieron que cerrar unas tiendas por las plagas de chinches. Ahora, sumando que estas marcas venden ropa que luego duran pocos años por sus telas hechas en maquilas con condiciones muy malas, se puede decir que la ropa sucia y de mala calidad más bien viene de las tiendas establecidas ¿no crees? Que curioso…

Ahora, hablando otra vez de la ropa de segunda mano… Se me hace impresionante que la ropa que te venden son prendas que vienen de muchas décadas atrás… así que, no nada mas te estás vistiendo con estilo y nostalgia, sino que sabes con confianza que es algo de calidad y limpio que tiene su propia historia… ¡Eso es más increíble que usar ropa con chinches! 

Santiago Garduño

Referencias

https://mx.fashionnetwork.com/news/Un-plaga-de-chinches-obliga-a-cerrar-temporalmente-la-tienda-de-nike-en-nueva-york,915827.html 
https://es.fashionnetwork.com/news/Cierran-en-nueva-york-dos-conocidas-tiendas-de-ropa-por-plaga-de-chinches,111202.html

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Wardrobe sustentable… sin esfuerzo

Si tú, nuestra querida Switcher, eres como nosotros, entonces sabes que tienes como meta ayudar al medio ambiente –una prenda de ropa a la vez. Muchas veces tenemos la tentación de comprar esos jeans (que en dos semanas pasarán de moda). Hemos llegado a la conclusión de que estar al último grito de la moda, ayudar al medio ambiente e incluso ahorrar dinero no es misión imposible. Por ello, nos dimos a la tarea de compartirte nuestra lista de must-do para lograr un ‘wardrobe’ sorprendente y sustentable… sin esfuerzos. 

  1. El orden es la clave

¿En verdad no tienes que ponerte? Todos, sin excepciones, tenemos prendas en nuestro clóset que nos prometemos que vamos a usar después pero ese día jamás parece llegar. Muchas veces es mejor tener menos cosas, que mucho que jamás podemos usar. Por eso aplícate como Marie Kondo para que revises con calma toooda (sin excepciones) la ropa que tienes, re-acomodes tu clóset y nos envíes una foto de las prendas que ya no te emocionan como antes para que sigas formando parte de nuestro trueque digital. Cuando ya hayas hecho eso asegúrate de acomodar tu ropa de tal modo que puedas ver todo y así, al momento de vestirte, sea mil veces más fácil escoger algo de tus joyas ocultas. 

  1. Vuélvete tu propia casa de moda

En todo closet hay prendas que aún guardamos porque no nos queremos deshacer de ellas aunque tengan un hoyito, estén rasgadas o no nos acaben de encantar. ¡No te preocupes más!

Una de las mejores habilidades que puedes aprender es a arreglar todos esos pequeños detalles en tu ropa para darles desde una manita de gato hasta un makeover que les dará ese brillo que te encantará. En internet puedes encontrar miles de tutoriales, videos y blogs en los que aprenderás a poder darles personalidad a tus prendas. Pégales parches que reflejen tu personalidad, crea unos shorts a partir de unos jeans, ajusta la blusa para que te quede increíble; las opciones son infinitas. Y quién sabe, quizás mañana serás parte de grandes casas de moda por tus increíbles diseños sustentables. 

Aunque déjame decirte que muchas de las prendas se dañan porque no sabemos leer las etiquetas. La próxima vez, antes de meterlas en la lavadora, date a la tarea de entender qué es lo que necesita para cuidar tu guardarropa al máximo y asegurarte que siga en su estado óptimo sin importar cuantas puestas lleve a tu lado. 

  1. La prueba del tiempo

Ya sé, esos jeans verde neón son increíbles y son la última tendencia en moda. ¿Pero en dos semanas seguirán siendo lo máximo o habremos cambiado ahora a tonos oscuros? Según la Fundación Ellen MacArthur, en el mundo se pierden $460 mil millones de dólares de valor en ropa anualmente. Esto principalmente se debe a que todas esas piezas demasiado trendy no son usadas más de 7 veces en promedio. Así que la próxima vez que veas aquellos jeans o accesorios de moda piénsalo dos veces antes de añadirlos en tu carrito.

No solo te bases en lo que más has visto en las redes sociales, sino algo que en verdad consideres utilizarás. Una buena guía es saber que los básicos y monocromáticos jamás pasarán de moda y siempre se verán con estilo sin importar la situación. Te sorprenderá el número de outfits que puedes crear de ellos y lo sustentable que es verse bien.

  1. ¿Dejarías que tu ex te viera así?

Imagínate que vas caminando por la calle y te encuentras a tu ex con su nuevo ligue, ¿crees que se quedarían boquiabiertos cuando te vieran caminando con esa prenda que tienes en mente? Si la respuesta es no, entonces te tengo una mala noticia querida switcher… 

Cuando pienses en ropa, no solamente pienses en algo que te viste, sino en algo que abonará a tu estado de ánimo y que dejará sorprendidos a todos los que te rodean por lo bien que te ves. Si la prenda no te hace sentir como si fueras de otro mundo y que haces que todos se volteen a verte por lo bien que luces, entonces no es para ti y es tiempo de switchear. Siempre que te pruebes algo intenta imaginar bajo qué situaciones lo usarás y si realmente expresa quién eres. La moda no solamente debe de hacerte ver bien, sino también ser una extensión de tu personalidad. Así que diviértete con ella. 

  1. Cambia tu perspectiva de compra

Nuestro último consejo es el más heartfelt y emotivo, pero es verdad. Busca generar un cambio dándole una segunda oportunidad a la ropa, buscando informarte de marcas que sean sustentables [checa nuestro artículo de recomendaciones]. No es necesario estar comprando ropa en tiendas de fast-fashion cada dos semanas para estar a la moda. Así que date a la oportunidad de ver más allá de la estética y busca generar un cambio con algo que te beneficie a la vez. 

¿Y tú? ¿Tienes algún otro consejo que te gustaría compartirnos? ¡Déjanos conocerlos y no te olvides de switchear!

Nidia Garrido, 2021

Referencias: Rooney, K. (2019). 4 ways to make your wardrobe more sustainable [Sitio Web]. Recuperado de https://www.weforum.org/agenda/2019/09/make-your-wardrobe-more-sustainable-and-work-harder/

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Ropa mexicana, sustentable

A lo largo de los años, se ha popularizado el concepto de “fast fashion” o “moda rápida”, el cual consiste en que marcas de ropa saquen varias colecciones al año, constantemente renovándose –y a un precio muy accesible para la población media con constantes rebajas (de hasta el 70% de descuento). Todo esto a costa del muy mal trato que tienen las mujeres en las maquilas y la pésima calidad de las telas, que se empiezan a desgastar a los meses de usarlas. Por la parte ambiental, las emisiones de CO2 subieron hasta el 65% en 10 años, cosa no poco preocupante. 

Esto ha hecho que tengamos un poco de más consciencia en cuanto a lo que consumimos de moda. Sin embargo, no requiere el ‘skill set’ de Sherlock Holmes para ver que la mayoría de marcas sustentables de ropa tienen precios ridículos; por ejemplo, una playera a 2,000 pesos. Con estos precios en mente, la “fast fashion” es muy tentadora… aunque solo económicamente. Para hacerles la vida tantito más fácil, les preparamos una pequeña lista con 5 marcas mexicanas sustentables de ropa a un precio razonable, para que llenen su closet con prendas más conscientes: 

1. Someone Somewhere 

Esta marca de ropa, tiene como prioridad el conectarse con comunidades indígenas, trabajando con artesanos, haciendo que las prendas sean parecidas, pero únicas a su manera. Cada prenda, en su etiqueta, tiene el nombre del artesano que trabajó en ella y en qué estado reside. Incentivando el consumo sustentable y ético, al igual que se apoyan estas comunidades de una manera honesta. https://someonesomewhere.mx 

2. Bamboo Life 

Con productos hechos con bambú, promocionan el consumo sustentable con diseños variados; desde los clásicos hasta más modernos de distintas formas y colores, manteniendo una calidad increíble de lentes ópticos y de sol. https://www.bamboo-life.com 

3. Oni Original

Calzado con PET reciclado… sabemos perfecto que el plástico tarda más de 1,000 años en degradarse, y que mejor que aprovechar esto para hacer un producto simple, y clásico con zapatos de distintos colores. https://www.onioriginal.com 

4. Cöko 

Esta marca, utilizando múltiples telas de algodón, cáñamo y bambú, quiere generar un impacto positivo al tener una visión de revertir el daño causado al ambiente enfocadas a niños, bebés y mujeres. Ya que su valor principal es cuidar la tierra y regresar todo lo que nos ha dado https://www.coko.com.mx 

5. Selvaggi Swimwear 

Utilizando telas de nylon, el swimwear sustentable está en México gracias a esta marca. Esta tela es de hilos regenerados de redes de pesca tirados en el mar. Es bien sabido que miles de animales marítimos mueren a causa de estas redes ya que quedan atrapados en ellas, o se las comen. Al recolectar estas redes, y al utilizarlas para generar un producto llamativo, hacen que las mortalidad de estos animales disminuya. Igualmente, por cada prenda que se compre, 1 USD será donado a la asociación “Healthy Seas”. https://www.selvaggiswimwear.com/ 

Todas estas tiendas son de precios accesibles para que tengas tu closet renovado y lleno de estilo sin perder mucho dinero. Espero les haya gustado esta lista y… algo que en Switch nos ha servido mucho es: 

[ya sabes de qué hablo, ¿no queridx switcher?] 

¡La ropa más sustentable es la que tienes ahora! Y si quieres hacer un cambio, únete a la revolución, haz click y switchea.

Santiago Garduño, 2021